Se me ha venido hoy el título de esta película de Wong Kar Way a la cabeza. Acabo de regresar de un viaje que se suponía que debía ser una aventura pero que al final no lo ha sido tanto. Se puede decir que ha estado bien pero también podría decirse que no ha sido lo que yo esperaba. No ha sido ni peor ni mejor, sólo diferente. Nada se acaba pareciendo a lo que imagino que va a ser y eso me deja cierta sensación de insatisfacción (i can't get no...) cuando lo único que ocurre es realidad de un lado y utopía en otro. Agua y aceite.
He pensado en esa película por la historia del pájaro sin patas que se cuenta en ella.
Tengo cierta fijación con eso de volar y siempre ando mirando al cielo buscando aviones. Ésto se mezcla con mi estúpido pensamiento de creerme en la plenitud de mis días de ser rebelde, que en ocasiones son días de vino y rosas. Actúo en consecuencia y no dejo escapar ninguna oportunidad de ser aventurero o arriesgado. Cojo los caminos más complicados y hago muchas gilipolleces. Eso está bien ahora porque mientras lo hago no pienso en nada. Algún día dejaré de hacerlo y será el momento de sacar conclusiones.
El final de la película de Wong Kar Way es bastante triste, más insatisfacción. Se vuelve a escuchar la historia del pájaro sin patas asociándola al destino del protagonista.
Son unas palabras demasiadas dramáticas y mientras quede cinismo podremos reirnos de ellas, aunque sólo sea por no llorar. Caminando, con determinación, hacia la próxima aventura o gilipollez.
He pensado en esa película por la historia del pájaro sin patas que se cuenta en ella.
Escuché que hay un tipo de pájaro sin patas que solo puede volar y volar, y duerme en el viento cuando está cansado. El ave solo aterriza una vez en su vida, ahí es cuando muere.
Tengo cierta fijación con eso de volar y siempre ando mirando al cielo buscando aviones. Ésto se mezcla con mi estúpido pensamiento de creerme en la plenitud de mis días de ser rebelde, que en ocasiones son días de vino y rosas. Actúo en consecuencia y no dejo escapar ninguna oportunidad de ser aventurero o arriesgado. Cojo los caminos más complicados y hago muchas gilipolleces. Eso está bien ahora porque mientras lo hago no pienso en nada. Algún día dejaré de hacerlo y será el momento de sacar conclusiones.
El final de la película de Wong Kar Way es bastante triste, más insatisfacción. Se vuelve a escuchar la historia del pájaro sin patas asociándola al destino del protagonista.
Solía pensar que había un tipo de pájaro que desde que nacía hasta su muerte podría mantenerse volando. El hecho es que el ave no ha ido a ningún lado porque estaba muerto desde el principio.
Son unas palabras demasiadas dramáticas y mientras quede cinismo podremos reirnos de ellas, aunque sólo sea por no llorar. Caminando, con determinación, hacia la próxima aventura o gilipollez.
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