lunes, abril 23, 2012

Ficciones

Dicen que una novela llega cuando tiene que llegar. No sé si estoy de acuerdo porque soy más de la opinión de que en un determinado instante todo se desencadena, literal o literariamente. Este primer encuentro puede ser accidental, obligado o puede que simplemente sea cosa del destino, que a su vez también está escrito y leído, casualmente, por alguien.

 La casualidad ha querido que tras escribir el primer párrafo encuentre en Twitter una cita de Borges que dice: "Todo empieza en un libro y todo termina en un libro". Borges resume en una frase lo que yo habría dicho en unas mil palabras (aún así dudo que hubiera quedado claro porque habría acabado divagando).

 El primer libro que he leído de Borges es 'Ficciones'. El libro se compone de dieciocho cuentos separados en dos partes; El jardín de los senderos que se bifurcan (ocho) y Artificios (nueve más un prólogo). No pienso detallar la trama de cada cuento. No porque no quiera, que tampoco, si no porque me siento incapaz de hacerlo sin acabar más loco, o irreal, de lo que estoy ya. Todo es pura fantasía e imaginación. Una enciclopedia sobre un país que no existe, la re-escritura de varios capítulos de El Quijote,bibliotecas infinitas de forma hexagonal, héroes inventados que en realidad eran traidores, asesinatos resueltos con una brújula... Todo es imaginación, todo es insólito pero todo es real porque está escrito.

La ficción es la realidad de muchas personas, aunque ellos no lo sepan. Otros somos conscientes de que la ficción es mucho mejor que la realidad que, por unas cosas o por otras, nos ha tocado vivir. Nos aferramos a ella como el asmático al inhalador. Nos metemos chutes de irrealidad, morfina en vena. La adaptación a la realidad es relativamente sencilla, cosa que la hace soportable, pero preferimos olvidarnos de ella y vivir en la ingenuidad. Esa misma ingenuidad nos hace querer ser parte de la ficción de otros. Escribimos cosas que, pensamos, ayudan a otros a olvidar lo real y de paso, eso creemos, haciéndolo estamos devolviendo algo a esa ficción a la que tanto debemos. Queremos ser un cuento viviente de Borges en el que estamos vivos porque alguien nos ha imaginado y, a su vez, otros viven porque nosotros les imaginamos.

Lo mío, por ahora o por siempre, es puro cuento, nunca mejor dicho. Lector real instalado en lo insólito. Veo cosas que otros no ven porque las he leído, porque alguien las ha inventado, porque las ha puesto ahí. Escritor ficticio soñando con libros que nunca serán publicados o que ni si quiera escribiré. La llegada de la realidad, la lucidez, será terrorífica porque siempre llega de golpe. En plena intensidad ficticia lo pienso y sólo pido que me pille muriendo, de manera real. Como "Todo empieza en un libro y todo termina en un libro" tengo planeado aferrarme por última vez a la ficción. "Epílogo y Prólogo" o "Morir cuerdo y vivir loco".

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