martes, mayo 22, 2012

Fúgate conmigo, Miss Private.

Suena una canción pegadiza con letra incompresible. No es por el idioma si no, más bien, ignorancia. La chica guapa con la que coincido en el autobús todos los días va sentada en el asiento de siempre. Yo estoy detrás de ella apoyado en un barra y puedo verla de perfil. Mi pie se mueve al ritmo de la canción mientras miro al horizonte. Está amaneciendo y un gran Sol anaranjado que a esas horas parece inofensivo pero que, en realidad, lo quema todo. Cerca hay un aeropuerto y aviones despegan rumbo a diferentes direciones. Elijo uno que justo está atravesando ese gran Sol. No sé su destino sólo sé que se dirige hacia el Norte.


La letra se va haciendo más comprensible o puede que me esté equivocando al traducir la letra. A veces esa traducción errónea hace que una frase sea mejor o que tenga un significado que realmente no tenía originalmente. Eso supongo que enfadará al autor original de la letra pero imagino que si sólo la traduzco mal mentalmente no tendré ningún problema con los derechos de autor. En todo caso podría decir, también mentalmente, que la frase que he traducido está basada en una original, en otro idioma, y que no tengo ningún problema en pagar, también mentalmente, el dinero imaginario que me corresponda pagar.

Entonces hago que la canción comience de nuevo, con mi propia historia. Es entonces cuando la chica guapa que va sentada en el asiento de siempre se levanta para bajar en su parada. Yo le digo que nos fuguemos, que va a estar bien porque tengos recursos imaginarios ilimitados. Ella acepta, por supuesto, y bajamos del autobús. Subimos a ese avión que iba hacia el Norte, no sé muy bien cómo pero el caso es que estamos en primera clase. No sé el nombre de la chica ni sé el destino al que vamos pero estoy tranquilo porque imagino que ambos datos formarán parte de la canción que estoy traduciendo a mi manera.


Me equivoco. La canción acaba y no hay rastro de la chica ni del avión que se dirigía al Norte. Decepcionado, bajo la mirada, mi absurdo pie aún sigue moviéndose al ritmo de una canción que terminó. Debería haber elegido una canción más larga.

Piazza, New York Catcher - Belle & Sebastian.

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